Un sueño infantil le predijo su propia vida.

San Juan Bosco (1815-1888). Fundador de la Congregación Salesiana (Salesianos). Vivió la reunificación política de Italia y la pérdida de los Estados Vaticanos por parte de la Iglesia Católica. Fue coetáneo de Carl Marx 1818-1883.
El siglo XIX fue una época convulsa en Europa. La Revolución Industrial produjo profundos cambios sociales no bien resueltos: aumento de la riqueza para algunos y una gran injusticia social para las clases bajas (mano de obra barata). Surge el materialismo nihilista, el romanticismo, se suceden las guerras y los desastres naturales, pero también los inventos e importantes avances científicos. Aparecen los sindicatos obreros y la lucha de clases. En este contexto socioeconómico y político San Juan Bosco se convierte en un faro espiritual e intelectual. Comprendió que en la educación de los jóvenes se encontraba la verdadera revolución social y la "salvación individual" del hombre.
A San Juan Bosco se le atribuyen cientos de milagros, fue una gran persona y su herencia sigue dando frutos a la sociedad ofreciendo educación y formación de calidad a jóvenes de cualquier procedencia. Le traigo a Dormir para Soñar porque tuvo muchísimo sueños premonitorios. El primero con nueve años. "Me pareció estar en un patio del colegio. Había muchos muchachos que decían palabras feas y yo me lancé a golpearles. Entonces apareció alguien y me dijo: No con los puños, sino con amabilidad vencerás a estos muchachos. Le pregunté que quién era. Él respondió: Yo soy el Hijo de Aquella a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día. Mi nombre pregúntaselo a mi Madre. De repente apareció una Mujer majestuosa y me di cuenta de que los niños habían desaparecido y en su lugar había animales de todo tipo. Ella me dijo: Hazte humilde, fuerte y robusto…y lo que tú veas que sucede a estos animales, tú lo tendrás que hacer con mis hijos. Miré alrededor y vi que los animales se habían convertido en mansos corderos. Yo no entendía lo que estaba pasando. Ella me dijo: A su tiempo lo comprenderás".
En el último sueño, poco antes de su muerte, la Virgen María le reprocha que no hable del buen uso que debe hacerse de las riquezas. "Ella se queja de que los sacerdotes no se atrevan a hablar de este argumento desde la cátedra sagrada".
Dar limosna y repartir entre los necesitados una parte de la riqueza personal es un argumento recurrente en las conferencias de San Juan Bosco. "Dad, dad mucho, antes de que los pobres …… vengan a exigir con violencia lo que deberíais haber repartido de buena gana".
A este respecto el santo refiere un sueño en el que ve a ricos ganaderos y agricultores quejándose porque no tenían pastos para el ganado. Luego ve unas maletas que nadie lograba abrir, él lo consigue, abre una de ellas y estaba llena de dinero. Una voz le explicó en el sueño: Es el dinero de los ricos que pasará a los pobres, mientras que los ricos no lo podrán emplear. Muchos ricos perderán lo que tienen y serán expropiados.
La Iglesia Católica es protagonista de muchos sueños del santo que presagiaron las dificultades que esperaban a la Iglesia y a los cristianos en tiempos venideros. En uno de los sueños un gran barco y muchas pequeñas barcas eran azotados por los elementos en el mar y atacadas por naves enemigas. De pronto surgen dos columnas del fondo del mar junto a las que se protegen mientras que un fuerte oleaje aleja a las naves enemigas. "La Iglesia pasará por tiempos críticos y sufrirá graves daños, pero al final el Cielo mismo intervendrá para salvarla…", interpretó el santo.
Sueños repetitivos le avisaron de la próxima muerte de algunos miembros de la Casa Saboya, la familia real en el trono de Italia en aquel momento.

La biografía de San Juan Bosco se puede consultar en multitud de libros y en páginas webs.